EL ARTE DEL RENACIMIENTO.
El Renacimiento es un movimiento
cultural que busca la renovación del
hombre y su mundo, según los modelos clásicos, que se reinterpretan. Se
desarrolla con mayor vitalidad en Italia
y en las regiones ricas donde existe una burguesía. No hay que olvidar tampoco
que es aquí uno de los lugares donde se desarrolla la nueva economía,
apareciendo una nueva sociedad, que tiene unos nuevos intereses y que necesita
un nuevo lenguaje.
En
el arte del Renacimiento se distinguen dos
períodos: el Quattrocento, siglo XV,
centrado en Florencia, y el Cinquecento,
siglo XVI, centrado en Roma, y que a su vez se divide en una etapa clásica, del 1500 al 1530 y una etapa manierista, a partir de 1530.
Características generales del Renacimiento:
- Humanismo: cambia la concepción medieval del hombre, el hombre vuelve a ser el centro de todas las cosas, apareciendo un nuevo hombre que introducirá cambios en todas sus manifestaciones, sobre todo en la cultura y el arte, ya que el nuevo hombre necesita un nuevo lenguaje a su medida.
- Racionalismo: No se trata sólo de la aparición de un nuevo lenguaje formal, aparecen nuevas exigencias vitales e intelectuales que afectan a la idea misma del arte, produciéndose cambios radicales por la nueva situación del artista y de la obra de arte, por el valor teórico de los modelos y por el planteamiento científico y racional del arte. La realidad es comprendida a través de la razón y los artistas investigan racional y científicamente ciertos aspectos de la arquitectura, la pintura o la escultura antes de llevar a cabo sus obras.
- La desaparición del anonimato artístico, el artista: como consecuencia del protagonismo del hombre en esta época, desaparecerá el anonimato artístico, se comienza a valorar al autor, basándose a partir de ahora la Historia del Arte en los artistas en lugar de en las obras de arte. También habrá una mayor valoración de la propia actividad artística, dejará de ser un oficio para convertirse en una ciencia y en un arte.
- La figura del mecenas: son los protectores de los artistas, quienes los incentivan, los animan a crear e incluso en ocasiones los mantienen. Son miembros de familias acaudaladas sensibilizados con el arte (los Médici, Uficci, Rucellai, Pitti o Strozzi, en Italia o los Mendoza en España) solían ser coleccionistas de obras de arte, proporcionando así gran número de encargos.
- Los tratadistas, críticos y biógrafos: aparecen los teóricos del arte, que recogen en su obra escrita las experiencias artísticas pasadas y presentes. Extensa obra escrita durante los siglos XV y XVI, a la que hay que unir la reedición de antiguos tratados, como el de Vitrubio.
- El estudio de los prototipos clásicos y de la naturaleza: además de estudios teóricos los artistas del Renacimiento estudian directamente los prototipos clásicos. Se fomentó la arqueología, lo que facilitó al artista el conocimiento directo de las obras de la antigüedad, difundidas por toda Europa gracias al desarrollo del grabado. El Renacimiento supuso también el descubrimiento de la naturaleza, que se hace patente en los fondos de la pintura o el esfuerzo por representar la anatomía. Pero se trata de un naturalismo idealizado, se representa la idea perfecta de cada ser, persona o cosa, no apareciendo imperfecciones ni deformidades.
- Las ideas antropométricas: orden, proporción y armonía: junto con la idealización debemos mencionar aquí también la obsesión renacentista por el orden, la proporción y la armonía, que transmitan serenidad, mesura, equilibrio, etc. La figura humana será el centro de interés de la obra de arte, que seguirá siempre sus proporciones, sus medidas. El arte, la arquitectura, la escultura y la pintura, logra encontrar la medida del hombre, establece proporciones sencillas, ceñidas a una geometría simple y comprensible.
- La visión unitaria: belleza no sólo en las proporciones, también en el sentido unitario de la obra, un la visión unitaria que ofrece: la obra de arte debe presentarse al espectador simultáneamente y en su conjunto, debe ofrecerse unida. En arquitectura el espacio interno se ofrece de una sola vez. En escultura o pintura el cuadro presenta una composición unida, predominando la perspectiva central.
El Renacimiento en arquitectura
utiliza los elementos constructivos
de la Antigüedad, la bóveda de
cañón, la cúpula, los entablamentos, los arcos de medio punto, las columnas,
etc. Domina la arquitectura de
carácter civil, hospitales, cárceles, etc. En las que el muro es de carga,
además de cierre del espacio.
Frente a las formas góticas oponen las formas y principios de
la arquitectura clásica, pero no se
trata de una copia sin más de los mismos, sino de una interpretación de las
leyes en que se basaba el arte clásico; se parte de los órdenes y demás
elementos arquitectónicos griegos y romanos, pero modificando sus proporciones,
etc.
Toman como fundamento las formas básicas geométricas claramente perceptibles: círculo, cuadrado,
cubo, etc., mostrando especial preocupación
por las proporciones matemáticas de las construcciones, tanto en las
estructuras como en las plantas establecen unas relaciones simples de longitud,
altura y profundidad, conseguidas a partir de módulos y de minuciosos cálculos
matemáticos, existiendo un equilibrio
entre las dimensiones de la planta y la altura, sin predominar lo vertical
sobre lo horizontal.
Durante el Quattrocento
los arquitectos más destacados son
los florentinos Filipo Brunelleschi y León
Battista Alberti. El Cinquecento
está dominado por Roma, y en menor medida por Venecia. Los reyes y los papas
serán los grandes mecenas. Es en esta época cuando se fijan los modelos
clásicos del Renacimiento. La figura más representativa es el Bramante, el auténtico iniciador de la
arquitectura del Cinquecento y el primer arquitecto de San Pedro del
Vaticano. Roma también domina durante el período manierista. Miguel
Ángel Buonarroti uno de los grandes artistas más completos del momento.
Construye la cúpula de San Pedro del Vaticano. Comienza a utilizar
órdenes gigantes, y es el iniciador del manierismo. El arquitecto más genial y
original fue Andrea Palladio.
Inventa el motivo paladiano (un arco entre dinteles) y usa el orden gigante en
el que las columnas abarcan más de un piso.
El Renacimiento llega
a Europa es gracias a los artistas italianos, sobre todo España. En el siglo XVI la Iglesia tomo
como modelo la estética renacentista, lo que ayudó a su difusión. Gran parte de
Italia pertenece a la corona española. Además, se importan, o se copian, las
mejores obras de arte italianas y flamencas.
El primer período
corresponde al plateresco, de tradición gótica y mudéjar. Se caracteriza
por sus fachadas, que se tratan como si fueran retablos de plateros: paramentos
almohadillados, columnas abalaustradas con capiteles corintios, pilastras
ricamente decoradas con grutescos, medallones con cabezas clásicas o de
fantasía, y escudos. La decoración recubre por entero las superficies. Los
arquitectos más representativos son: Lorenzo
Vázquez, Enrique Egas, Alonso de Covarrubias, Juan de Álava y Juan
de Horozco.
En la segunda mitad
del siglo XVI aparece el purismo. Se caracteriza por una mayor austeridad
decorativa, que se limita a algunos elementos concretos. Se libera de los
últimos convencionalismos góticos para entrar en el Renacimiento pleno: arcos
de medio punto, almohadillados en los muros, y la decoración se reduce a las
puertas y las ventanas. Un aspecto más sereno, armónico y equilibrado. Los arquitectos
de este momento son: Alonso de
Covarrubias, Rodrigo Gil de Hontañón, Diego Siloé, Pedro Machuca.
La escultura renacentista se caracteriza por la proporción, la simetría y el canon. Lo importante es la belleza, más que lo que representa. Estudia la anatomía a través del desnudo y el retrato.
El sentimiento clásico aparece antes en la escultura que en la arquitectura, ya en la Europa Gótica. En el periodo de transición o arcaico, en Siena y Pisa, Nicolás y Juan Pisano difunden ya un arte naturalista y moderno. Es en Italia donde este temprano brote aparece debido a los abundantes restos de escultura romana que allí se conservaban.
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| Detalle de la Puerta del Paraíso, en el Baptisterio de Florencia, obra de Lorenzo Ghiberti |
Utiliza materiales nobles como el mármol y el bronce, con los que se
alcanza gran perfección.
Los protagonistas son el hombre y la naturaleza, acentuándose el
naturalismo, se busca la representación de la realidad, aunque a veces ésta se
idealice, se intentan crear modelos ideales, que expresen el ideal humano tal y
como se concibe en el Renacimiento. También es importante la preocupación por
la expresividad de las figuras.
En bulto
redondo se realizan bustos, figuras
de cuerpo entero, motivos funerarios y estatuas ecuestres; tampoco se
descuida el relieve, utilizándose en la
misma obra el alto, medio y bajo, para dar sensación de profundidad.
Por último mencionar que la escultura
renacentista se caracteriza por la
proporción, la simetría y el canon; aunque continúa siendo fundamentalmente
cristiana se subordina el simbolismo religioso a la consecución de la belleza,
centrando su interés en la belleza formal de las figuras, estudiando así mismo
la anatomía a través del desnudo y el retrato. También reaparecen los temas
mitológicos.
El Quattrocento
es la época de escultores como: Lorenzo
Ghiberti: que resuelve con originalidad el problema del espacio y la
perspectiva, fijando las técnicas clásicas; Donatello es el más grande escultor del momento, su contribución
más importante la realiza en el campo de la figura humana; Della Quercia o Della Robbia.
En el Cinquecento
destaca la figura de Miguel Ángel,
el gran escultor del Renacimiento. Estudia los problemas de movimiento y
composición. Exalta por igual la fuerza física y la espiritual. Sus obras más
famosas son La Piedad, David, Moisés, sepulcro de los
Medici. Las últimas obras de Miguel Ángel pertenecen al manierismo: se
exageran las actitudes y se llega al colosalismo de las figuras.
La escultura
renacentista en España se caracteriza por su religiosidad expresiva y
realista. Se utiliza la madera policromada con la técnica del estofado.
Hay
varias escuelas: la de Burgos, con artistas de la talla de Diego de Siloé, Juan de Valmaseda,
Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gaspar Becerra; en la de la Corona de Aragón, destaca Pedro Moreto; y en la andaluza y
murciana Diego de Siloé.
Se inventa una perspectiva
tridimensional, se crea la perspectiva
aérea con el sfumato, y se pinta sobre todo tipo de superficies. La perspectiva, la composición, el color y
la luz son los elementos que centran las preocupaciones formales.
El Quattrocento
destaca por su observación de la naturaleza y el paisaje, la plasmación del
movimiento y la ampliación de los temas. Aparece el desnudo, el cuerpo humano
se representa en sus proporciones correctas. Los pintores más destacados son: Fray Angélico, Ucello, Fillippo Lippi, Piero
della Francesca y Sandro Botticelli (el más famosos), que tiene una marcada
tendencia al arabesco, la línea ondulante y el dibujo.
En Venecia se desarrolla una escuela que anuncia el barroco con Giovanni Bellini.
El Cinquecento es la edad de oro del
Renacimiento. Aparecen diferentes motivos, pero el principal se encuentra en
primer plano. Lo anecdótico desaparece. Se rinde culto a la belleza. El arte de
componer consiste en la ordenación de unas pocas
masas dentro de esquemas geométricos sencillos. Leonardo da Vinci es uno de los más grandes pintores del arte
universal. Rafael representa la
perfección clasicista por su estética y su armonía. Miguel Ángel destaca
con un lenguaje más manierista y sus figuras tienen un aspecto escultórico y
monumental, adoptan posiciones difíciles y desequilibradas en escorzo y
movimiento.
En la escuela de Venecia destacan pintores de la talla de Giorgione; Tiziano; el Veronés y Tintoretto.
Otro gran centro se sitúa el Florencia, donde trabajan el Correggio y Andrea del Sarto.
3. El Renacimiento fuera de Italia.
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| El Lavatorio, obra de Tintoretto (Museo Nacional del Prado) |
3. El Renacimiento fuera de Italia.
Durante el siglo XVI, el Renacimiento se extendió por
Europa y dio lugar a la aparición de grandes artistas y obras de arte.
En Flandes,
destacan pintores como Van Eyck, El
Bosco o Brueghel.
En Alemania,
el pintor más famoso es Durero.
En Francia,
destaca la arquitectura de castillos, entre los que sobresale Chambord y la reforma del palacio de Fontainebleau.
En España,
el Renacimiento deja grandes artistas y obras de arte en arquitectura y escultura, como ya se ha dicho con
anterioridad. En pintura, la figura más sobresaliente es El Greco.
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| El entierro del Conde Orgaz, obra de El Greco (1587) |










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